la señora con cara de El
Chavo / la rubia de los rulos lindos que cruza
Castex y no puedo verle la cara / el nene cartonero que entra a pedir si le llenan la mamadera de su
hermanito con leche / la señora bien de 60 y pico
recién separada que habla de lo difícil que es vivir solo y de su viaje a
Tahiti / el flaco de pelo largo que espera el 102 en la esquina de Salguero y come
medialunas del paquete sin parar / la nena que toma una Coca con su papá y no para de golpear la mesa con el pie /el frío que nos une a todos y yo que me pido un té / el nene cartonero que vuelve a entrar con la mamadera en la mano y pide si cuando la llenan le pueden poner azúcar/ y yo con mi té demasiado dulce / el chico de campo que se come una ensalada de frutas / otra vez la señora bien sesentona diciendo "no quiero más chicas con cama, a mi que me limpien y se vayan" / mi segunda taza de té demasiado amarga / el atardecer
citadino contra los edificios caros de
Palermo / el pelirrojo barbudo que no deja de mirar por la ventana como esperando a alguien / el
ringtone del que esta sentado atrás mío, sin verlo sé que es un
yuppie / lo último que escribiste que me ronda en la cabeza / el tren de la alegría que pasa por la esquina con
Spiderman,
Pucca y el sapo Pepe / la chica de pelo fucsia y
jeans ajustados que entra dudando / yo
preguntándome a mi misma "quien es el sapo Pepe?" / el pelirrojo barbudo que se cansó de esperar y se va / otra vez la señora bien que paga mientras comenta una receta de
cous cous / yo pensando que quiero una
netbook y un
pendrive de 4
GB / la
Crossfox y el Gol que casi se pegan un palo / el frío que me da dolor de panza y pido la cuenta.
Al menos, estar fuera de la oficina fomenta la observación.